
Claudia Albaladejo es un mosaico de sueños, una mezcla de realismo y fantasía, de quien sabe que a veces el cielo y la tierra pueden tocarse. Su creatividad encontró forma a los 16 años, cuando escribió el primer poema de su libro “Seremos mariposas en el infinito”. No necesitó ejemplos, ni lecturas previas; las emociones que sentía dentro de su pecho hablaron por sí solas, como un susurro eterno del alma, y que ella, con manos inexpertas, convirtió en palabras.
A día de hoy, Claudia encuentra la felicidad en las pequeñas cosas: el sabor salado del mar en sus paseos por la playa, los colores que danzan en su imaginación, un pintalabios rojo que la hace sentir invencible, y sobre todo, en las historias, propias y ajenas, que nos recuerdan que somos humanos, que amamos, sufrimos y soñamos.
Así es Claudia: un torbellino de emociones, una fuerza creativa y una buscadora de amor, que a pesar del caos y la incertidumbre, sigue siendo fiel a la niña que, años atrás, miraba al mar y soñaba con un mundo tan grande como su corazón.
